11 trucos sobre cómo ahorrar gasolina al conducir un coche

Cada día más el precio de los combustibles, como la gasolina y el diésel, no para de subir, por lo que es importante poder ahorrar eficientemente, de forma que se gaste solo lo necesario. Por ello, para tener menor gasto, a continuación te mostraremos los trucos que debes seguir para ahorrar gasolina al conducir.

Los mejores trucos para conducir un coche de forma consciente y ahorrar gasolina

Mantener un vehículo no es fácil, ya que requiere de muchos gastos, empezando por su adquisición en un concesionario, donde dependiendo de la gama tendrá un valor determinado. Desde este primer momento es importante buscar la forma de gastar menos dinero y ahí no termina.

Pagar un seguro y todas las reparaciones y mantenimiento del coche son imprescindible, por lo que no se deben abandonar, por estas y más razones debemos buscar ahorrar, sobre todo en la gasolina.

También la subida de precios supone actualmente una de las principales causas por las cuales tener un vehículo es tan costoso. Según cálculos, está entre los primeros tres mayores gastos de una persona, estando por detrás de la alimentación y la vivienda.

Para esto existen una infinidad de trucos, unos mejores que otros, que se pueden usar. Si quieres lograrlo, lo siguientes trucos que explicaremos son muy efectivos.

1.   Hacer al día el mantenimiento del coche

No hay cosa más fundamental que tener en buen estado todos los llamados elementos móviles, es decir, sistemas y demás componentes, como el motor, para así disminuir la resistencia a la rodadura, la cual es la causante de tanto consumo de gasolina.

Se debe vigilar con mucho cuidado los elementos de la mecánica del coche, como los filtros de combustible, las bujías y el estando en el que se encuentran.

Según lo recomiende el fabricante, cada cierto periodo se debe hacer cambios de aceite, que debe estar limpios y reluciente, puesto que será beneficioso para el motor.

Por su parte, un aceite que debía ser cambiado hace más de 5.000 km, que está cargado de residuos del combustible y está sucio, solo dañará su salud y esto solo se traduce es: obtener empeorar el consumo y las prestaciones, mientras que si es óptima, el ahorro será notable.

2.   Conducir más despacio

La velocidad viene a ser una enemiga del ahorro, puesto que mientras más rápido esté circulando el coche, más combustible estarás gastando sin razón.

Esto en un principio puede parecer muy obvio para los conductores con años al volante, pero tal vez algunos desconozcan el hecho de que circular, por ejemplo, con una velocidad de 140 km/h aumenta el consumo hasta un 30% más que si se encontrara circulando a 120 km/h.

Es, sin duda, un diferencial muy extremista que estará aumentado siempre con la velocidad y no de manera directa.

Con esto presente, el truco está en moderar la velocidad, pues así lograrás llegar a tu destino relajado, lo cual no permite que el coche se someta tanto al desgaste y así incluso estarás menos expuesto a recibir multas por exceso de velocidad.

3.   Planificar los viajes

Este truco va de la mano con el de conducir más despacio, pues aquellas personas que siempre están llegando a todas partes tardes y deben intentar arañar el tiempo, no es útil; sin embargo, también deben saber que es importante para viajes que será de cientos de kilómetros.

Para entender, imaginemos que planeas un viaje a un lugar que se sitúa muy lejos de la región en la que vives y puedes optar por dos vías: la primera es ir por una ruta de la autopista y la otra es usar una ruta que combine autovías y carreteras.

En caso de que las dos formas compartan una orografía similar, entre ambas la mejor es la segunda, pues se circula con una velocidad moderada.

Con esto en mente, lo importante es conocer las rutas que circulan en coche de manera diaria, evitar las que tienden a tener atascos y recuerda el patrón de los semáforos.

4.   Mantener una velocidad constante

Con esto nos referimos a buscar en todo momento mantener una velocidad uniforme, siempre que sea posible. Para esto se debe tener una fluidez, la cual es mejor si se consigue sin cambiar de marcha, frenar o acelerar sin necesidad. El truco está en lo siguiente:

  • Si piensas desacelerar, levanta el pie del acelerador, ya sea para tomar una curva o al estar un semáforo medianamente cerca, así irá disminuyendo su velocidad, pues está actuando el freno motor y después podrás accionar el pedal de freno. En caso de no poder, trata de frenar suavemente desde antes.
  • Reducir la marcha lo más lento posible. En caso de que tu coche tenga un control de crucero, lo ideal es utilizarlo en viajes largos y que no tengas muchas curvas.

Además, el cambio debe hacerse en un coche de gasolina cuando alcance entre los 2.000 y 2.500 rpm, mientras entre los 1.500 y 2.500 rpm en los diésel.

  • Cuando se trata de conducir, es bueno intentar mantener una velocidad óptima constante, puesto que se gasta mucho más combustible al pasar rápidamente de una velocidad a otra. Ejemplo: de 100 km/h a 120 km/h.

5.   Cambiar en bajas revoluciones

Ampliando el truco de los cambios, para lograr optimizarlos al máximo solo se debe tener en cuenta cómo hacerlos durante la conducción. Si bien es cierto que muchos autos en la actualidad avisan en el momento correcto de hacerlo, también es necesario saber por cuenta propia.

Durante los primeros segundos después de arrancar, el auto debe permanecer en la primera velocidad y luego de recorrer pocos kilómetros cambiar rápidamente a la siguiente, pues la pasada es la marcha de mayor consumo.

Una vez alcance una velocidad estándar, circula lo mayormente posible a bajas revoluciones y en las más largas.

Existen dos formas de conocer cuándo hacer los cambios: la primera es guiarse por el cuentarrevoluciones, nuevamente recordando que en motores de gasolina debe ser entre las 2.000 y 2.500 revoluciones o bien, dejarse guiar por la velocidad.

6.   Al estar mucho tiempo parado el coche, apagarlo

Si sabes que harás una parada prolongada, como en los casos de atender alguna llamada importante o esperar a alguien, te sugerimos apagar el motor, debido a que un motor gasta menos acelerando y apagándolo después que estando al ralentí.

Aproximadamente el gasto de combustible en un motor en modo ralentí es de 0,6 litros/horas por cada litro de cilindrada.

Aunque no lo creas, es posible gastar un depósito completo de gasolina o diésel sin necesariamente moverte un mini centímetro en una cuestión de dos o tres meses. Esto variará en función de la cilindrada del auto.

Hay coches que ya cuentan con el sistema Start&Stop, sobre todo en los de gama media en adelante, con el cual los motores se apagan automáticamente al detener el auto y también lo enciende. Ahora bien, si no lo tienes, debes girar la llave de contacto manualmente.

7.   Usar el freno motor

Como ya se mencionó en el cuarto truco, el freno motor es necesario, para ir deteniendo el coche con anticipación y así lograr una conducción eficiente. Sobre todo en ciudades es tan importante, pero qué tan ignorado es por mucho.

Por poner un ejemplo, si un semáforo se ha puesto en rojo o hay un camión obstaculizando el paso y lo vemos a doscientos metros, lo mejor es desacelerar suavemente, dejando actuar el freno motor; es decir, no seguir acelerando, sino deja que el vehículo avance con la velocidad que llevaba.

Esto evita que tengamos que dar un frenazo al estar tan cerca del paso de cebra, con lo que consigues ahorrar y no desgastar el coche aceleradamente.

Al momento de usar la retención del motor, podremos avanzar sin que la mecánica inyecte un solo mililitro de gasolina, aun cuando el cuentarrevoluciones pueda estar por encima de las 5.000 rpm.

Donde es más importante es en carreteras secundarias y en bajadas prolongadas. Otro ejemplo referente sería en dejar que el coche vaya despacio frenando al entrar en una zona urbana, en lugar de frenar con fuerza, de esta manera no se gastará el combustible y entrarás en una velocidad adecuada.

Por otra parte, una última ventaja de este truco, es que también ayuda a mantener el coche más estable durante las curvas y la deceleración.

8.   Conducir suavemente

No es necesariamente ir al paso de tortuga, ya que mantener una velocidad moderada también es útil, como ya se dijo; sin embargo, se puede ahorrar aún más al conducir de manera suave. Esto quiere decir que evitemos revolucionar el motor en exceso y no tener acelerones.

Esto es más recomendable en las calles y así, tanto las pastillas de freno del coche como los pasajeros que puedan estar lo agradecerán.

Una sugerencia es que siempre aceleres de forma gradual, es decir, poco a poco y también anticipar la conducción al tráfico y el entorno, si no te gusta circular todo el tiempo en la marcha más larga.

9.  Vaciar el maletero y otros compartimientos

En muchas ocasiones las personas tiende a dejar cosas en sus maleteros, las cuales no usan o son muy poco útiles, por lo que no es necesario que estén allí y para esto lo más recomendable es vaciar todos los compartimientos.

Hay quienes en su caso llevan a bordo una serie de repuestos, pero lo mejor es llevar unos cuantos accesorios, solo aquellos que sean óptimos y se mantenga un límite sano.

Esto se recomienda, pues mientras más peso tenga un vehículo, conseguirás aumentar el consumo de gasolina y tantos trastos solo suman decenas de kilos, así que no tiene sentido cargar con peso sin ningún motivo. Esto de ordenar el coche también es bueno para una mejor higiene.

10.  Supervisar la presión de los neumáticos

A veces los conductores pueden llegar a dejar un poco de lado los neumáticos, pensando que no son tan prescindibles, pero lo cierto es que son primordiales en un automóvil, no solo en términos de seguridad, sino también es porque influye en el consumo del coche.

Y pensarás ¿qué ocurre? Bueno, lo que pasa es que conducir un coche que tiene neumáticos con una presión inferior a la correcta, como 0,5 bares, hará que el ahorro disminuya y el consumo aumente.

Puede llegar a malgastar hasta un 2% más en áreas urbanas, por otro lado, en las interurbanas alcanzar el 4%.

Por ello, debes mantener tus ruedas infladas a la presión que el fabricante específicas para cada modelo. En caso de que sea invierno, puede haber una excepción y se podrán inflar un poco más de la media, ya sea a 0,2 o 0,3 bares y solo cuando haya frío.

11.   Revisar el filtro del aire

Por último, pero no menos importante, está comprobar que el filtro del aire se encuentre en buen estado, debido a que este es uno de los elementos que más influyen sobre el consumo del motor y por ello es tan importante hacer mantenimiento. Su función es purificar el aire que entra en la admisión del motor.

El problema es que a medida de que el vehículo recorra más kilómetros, el proceso de filtrado termina siendo obstruido por suciedad.

Lo que debes hacer es sustituirlo por uno nuevo, lo que es sencillo y no genera mayor gastos. Se recomienda mayormente cuando ya ha recorrido 30.000 km o más, de esta manera el motor respirará libremente.

Entre sus principales beneficios, además de la obvia reducción de consumo de gasolina, también logrará que el motor empuje con mayor fuerza.

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